Desde Rusia con Amor (por Sebastian Cañas)

Al inicio, entre el temor y la vacilación, cinco meses fuera de Colombia me parecía mucho tiempo, pero ese mismo tiempo se me ha ido desgastando con el correr de los días

A San Petersburgo llegué con grandes expectativas pero también con miedos, aunque en ningún momento puse en duda mi deseo de querer enfrentarlos cara a cara. Mi primer encuentro con el frío de -15° y la nieve blanca fue un delirio de emoción, era algo nuevo y sorprendente, pero pronto entendería que era el comienzo de una gran aventura (que en mi querida USTA llaman Internacionalización).

Из России с любовью (Traducción "Desde Rusia con amor")

 

Imagen tomadas de Wikipedia

 

Desde un inicio mi mayor deseo era sumergirme de lleno en la cultura rusa, comer su comida, conocer su historia, aprender su idioma, beber su vodka y compartir con sus bellas mujeres, pero también conocer mi nueva ciudad, su cultura, y sin mucho esfuerzo quedé pasmado ante su belleza, es algo inconmensurable. Hasta ahí, algo inconveniente era que no llevaba ni un mes de esta experiencia y San Petesburgo se había robado mi corazón.

Tomando su permiso, quise adueñarme del tiempo y trataba de que los días se hicieran más largos (se percibieran al menos) pero ni modo, corrieron los días tan aprisa que de los 150 programados inicialmente la cuenta está llegando a cero.

Con la llegada de la primavera las anécdotas iban aumentando, Rusia me sorprendía de un modo inimaginable: visité lugares increíbles, rompí estereotipos, hice grandes amigos y aprendí de la raza o de la lengua, las personas con las que compartes son quiénes hacen de tu experiencia algo inigualable.

 

El verano llegó reduciendo un poco la nieve, trajo consigo una mezcla de nuevos sentimientos, como las tristes despedidas a algunos de mis nuevos amigos, personas con las que compartí durante los últimos meses y con quiénes pasé momentos geniales. Debo confesar que aunque me considero una persona algo estoica para las despedidas fue doloroso ver sus rostros tristes por decirle adiós a la ciudad.

 

Solo de pensar en mis amigos que habian vuelto a sus lugares de origen, me envolvía la nostalgia al comprender que mi momento también pronto llegaría. Imaginarme subiéndome al avión, sentir sus motores a máxima potencia en busca de la velocidad suficiente para elevarse y tener que ver por la ventana la ciudad haciéndose cada vez más pequeña mientras se pierde su esplendor entre las nubes no es algo que me emocione mucho pero soy conciente que llegará, aunque, por ahora, tuve la oportunidad de posponerlo.

 

Les escribo este correo a ustedes, mis amigos y compañeros de carrera, para contarles mi experiencia e invitarlos a vivirla. Es muy interesante descubrir nuevas culturas y experiencias (no pueden imaginar cuanto), así como enfrentar nuestros propios medios y entender que el mundo se hace pequeño en la medida de nuestras aspiraciones y sueños. 

 

Buen viento y buena mar para todos mis compañeros Tomasinos, desde la distancia les envío muchos recuerdos. Pronto nos volveremos a ver.

успехов и удачи (Traducción "éxitos y buena suerte")

 

Andrés Sebastián Cañas Valencia
Student representative
Industrial Engineering Faculty
Saint Thomas University
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